Siendo sincera conmigo misma, me doy cuenta de que mi admiración por ella podía confundirse con amor fácilmente.
Cuando aún no había madurado lo suficiente pero tampoco podía seguir apoyándome en los demás con una niña mimada, ella me hizo vivir un cuento de hadas, con el que sentí algo parecido a la felicidad del primer amor...
No hay comentarios:
Publicar un comentario