Hoy he recibido una llamada de reproche totalmente inesperado. No la he contestado. Tal vez ha sido porque al ver ese nombre en la pantalla del móvil sabía lo que me iban a decir, y sinceramente, no tengo ganas de dar explicaciones a nadie de por qué hago una cosa o por qué hago otra. Es como si mis pasos estuvieran medidos y si decido dar otros debo pedir disculpas y estoy bastante harta de ese plan de vida.
Este año, y tras todo lo que he vivido, se que no puedo confiar en las personas al cien por cien, se que la única que me apoyará incondicionalmente soy yo misma y por eso, he hecho lo que verdaderamente he querido durante estos últimos días. ¿Por qué iba a hacer yo algo que no quiero hacer por gente que no es capaz ni de llamar para ver que tal estoy? Me apetecía ir a la piscina de mi mejor amigo y no a la de mis amigas de siempre porque no tengo ganas de tener ciertas conversaciones ni sentirme apartada mientras hablan de experiencias que no he compartido con ellas. Prefiero jugar a las cartas y pasar de lo demás. Preferí coger el bus al centro sola y disfrutar de un solitario paseo por Gran vía mientras extrañaba las frías e invernales tardes de sábado en las que mi mejor amiga y yo nos fugábamos al centro en busca de aventuras. Soy de las que piensa que a veces necesitamos detenernos para mirar alrededor y pensar en qué clase de persona queremos ser, tal vez nos cueste más o menos tiempo, yo he tardado días y todavía no se si me irá bien así, pero necesitaba descubrir que puedo ser feliz y disfrutar de todos los momentos de la vida, ya sea sola o acompañada, pero que eso lo decida por mí misma.
No quiero ser yo siempre la que va detrás de las personas sonriendo y diciendo a todo que si, sin fallarles ni una sola vez, pero eso sí, cuando me fallen a mi debo hacer como que no pasa nada y olvidar porque sino la que se monta es gordísima y me convierto en el monstruo y la bruja más mala del mundo. Eso ya se acabó.
¡Es que veo de lo más estúpido e infantil las últimas cosas que me están pasando! ¡Me da muchísima rabia! ¿Qué sentido tiene ser tan falso como para andar con reproches absurdos, sonriendo a la cara y después ponerme a parir? Se que lo están haciendo. No están de acuerdo con mis últimas decisiones, pero eso ya no me importa. Yo decido.
Me gustaría huir de nuevo, coger las maletas y desaparecer, sola y sin rumbo, al lugar dónde mi dedo índice se posara para detener el incesante giro de una bola del mundo y empezar de cero, como siempre hago cuando mi mente y mi cuerpo se satura de este mundo falso y sin valores, sin respeto, sin lealtad, sin verdad...Comenzar de nuevo mi cuento, aunque el precio sea dejar atrás cosas que me llevaría conmigo si pudiera, aunque sepa que todo esto es algo imposible.
XOXO,
ThirstyImmortal.
ThirstyImmortal.