Recuerdo lo mucho que nos gustaba hacer planes juntas... vivir juntas durante la universidad, echarnos novios guapos, que se hicieran amigos, mudarnos al mismo vecindario y que nuestros hijos fueran tan amigos como lo eramos nosotras... Hoy en día no he perdido la costumbre, es más, creo que mareo a mi novio demasiado entre tantos planes.
Amiga, me siento perdida, desmotivada y sin rumbo. Hace unos meses sabía lo que quería y veía mi camino nítido y definido pero al observar como me van cerrando puertas, como carezco de ese apoyo incondicional que tu tenías hacia mi, me doy cuenta de que mi mundo se desmorona. estoy observando día a día como voy cayendo de nuevo...tal y como aquella vez. He perdido el interés por las cosas y cada día creo menos en mi misma y, dime, si yo no creo en mi...¿quién lo va a hacer? la respuesta es muy sencilla. Nadie.
Empiezo a darme cuenta de que fuiste la única persona a la que pude llamar con orgullo "mi mejor amiga" y después de casi seis años sigue rondando por mi mente la idea de que huir de aquel lugar fue el mayor error de mi vida. Lo perdí a él y con el paso del tiempo terminé perdiéndote a ti.
Curiosamente sigo sintiendo ese lazo que nos unía, lo siento en el fondo de mi pecho y, cuando te extraño, ese lazo me anuda la garganta, produciéndome un dolor tan intenso que no me deja respirar pero da rienda suelta a esas lágrimas que tanto me cuesta ocultar últimamente.
Tengo que admitir que aunque esa idea me ronda por la cabeza, me reconforta saber que por esa decisión he conocido a la persona mas maravillosa del mundo, admito también que no la merezco en absoluto.
Creo que escribir esto me ayuda a mi misma a desahogarme, se que nunca lo leerás, pero necesito decirlo, decir que echo de menos a mi amiga, pues nunca me había sentido tan unida a alguien, tan involucrada en una relación, no sentimentalmente hablando claro, pues era una relación de gran amistad, de amor de hermanas mas bien, pues eso es lo que tu eres para mí, aunque en esa época no lo valoraba lo suficiente como para cuidarlo y conservarlo.
Cuando me detengo a pensar lo mucho que me duele el necesitarte y saber que no estás ahí, que ya no eres la que eras - pues yo sigo siendo la misma - que no hay espacio para mí en tu mundo, me doy cuenta de que en realidad lo que más me duele no es necesitarte, sino saber que tu ya no me necesitas, pues siempre que caías yo te ayudaba a seguir adelante y nada me hacía más feliz que compartir esos pequeños momentos de alegría entre tropiezo y tropiezo, propios de dos chicas de nuestra edad.
XOXO, ThirstyImmortal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario