Pero no todo es perfecto, porque en algunas ocasiones, existe una sola que puede llevarlo todo al desastre, que puede llevarlos al límite de lo que pueden aguantar, e incluso hacerles pensar si merece la pena vivir ese amor. La distancia, esa circunstancia que pueden vivir dos almas gemelas en algún momento de sus vidas y dónde se puede observar que, si la chispa que encendió sus sentimientos existió de verdad, cuando vuelvan a cruzar las miradas después de un tiempo, esta se encenderá creando entre los dos un lazo de poderoso e irrompible fuego, alimentado a cada instante con el sonido de su voz, con su risa, con sus caricias y sus besos.
Hace un tiempo, dos jóvenes tuvieron la desgracia de vivir a kilómetros de distancia. Los días pasaban lentos pero los podían aguantar ya que mantenían la mente ocupada en cualquier otra cosa. La prueba difícil de la jornada era la noche, no la noche en sí, si no ese minúsculo momento en el que estás a punto de dormir y sientes frío y por mucho que alargara el brazo, ella nunca lo sentiría a su lado para velar por sus sueños o darle calor. Por mucho que se sintiera vacío, él no podría observar aquella figura risueña mientras duerme, ni hacerla pequeñas caricias en la mejilla.
Un día la necesidad por estar junto al joven invadió a la chica, que se encontraba tumbada de costado, a oscuras, con el teléfono en la mano y la voz del joven resonando, como cada noche, que la acompañaba hasta altas horas de la madrugada, hasta que a ella la empezaba a vencer el sueño y decidían colgar. El joven no sabía como hacer que ella se sintiera mejor así que la susurró:
-Cierra los ojos. Vamos a jugar a un juego, se llama "Imagina..."
-Vale - Exclamó la chica en apenas un susurro.
Ella sentía cierta curiosidad pero tuvo el impulso de decirle que no hablara más, pero confió en sus palabras, cerró los ojos y se limitó a escuchar.
-Imagina...que no me has oído entrar, sé que estas mirando a la pared, por lo que tampoco me has visto, pero intenta creer que estoy allí, a tu lado, con tu cuerpo junto al mío. No abras los ojos y déjate llevar.
Siente cómo mi mano recorre la curva de tu cintura lentamente, hasta llegar a tu mejilla, pasando por tu delicioso e indefenso cuello.
Ella se estremecía, de verdad había entrado en su juego. Verdaderamente sentía como el joven estaba con ella, de una forma especial, única entre ellos dos. Empezó a sentir frío.
-Imagina que cubro tu cuerpo con las sábanas - ella, de manera inconsciente tiró de las sábanas para taparse, creyendo que lo estaba haciendo el - imagina mi brazo en tu costado, cómo yo siempre te abrazo,¿Lo sientes?
-Sí...
¿Que más podría decir? estaba sumergida en una espiral de sentimientos que no sabía como expresar.
-Por último, imagina el roce de mis labios sobre tu mejilla. Buenas noches, mi pequeña.
-Te quiero- exclamó la joven como último recurso, colgó el teléfono y dejó que las lágrimas fluyeran por su almohada hasta que, presa del cansancio, se quedó dormida.
Porque es cierto que la distancia es muy difícil de llevar pero no hay nada que pueda romper los lazos que unen a dos almas gemelas.
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